miércoles, 9 de mayo de 2018

MÁTAME LAS GANAS


Clávame las uñas pero con rabia, que se noten tus ganas de arrancarme la piel y tatuarme hasta el alma. Muérdeme el cuello hasta que no quede gota de mí, que mis venas queden secas y con más ansias de ti. Lame hasta mis entrañas, pero con paciencia y muchas ganas, que esta noche se nos agote hasta el habla. Grita sin miedo, escupe todo lo que llevas dentro. Átame. Oblígame. Pégame. Esclavízame. Asfíxiame. Destruye mis fantasías. Párteme en mil pedazos y reconstruye mis piezas a base de latigazos. Secuestra mi mente. Adora mi cuerpo. Hazme tuya penetrando mis deseos. Come de mi fuente. Bebe de mis pecados. Respira de mi boca y atragántate con mis orgasmos. Aúlla como un lobo. Trátame como una perra. Saca tus instintos más lascivos, esos que hasta aterran. Haz todo de mí. Déjame tus marcas, que esta noche no tenga fin. Hazlo, pero hazlo pronto. No me pidas permiso, tan sólo domíname. Desgástame. Agótame. Mátame ya estas ganas que tengo de ti.

viernes, 6 de octubre de 2017

SILENCIO


Como un sordo que no oye el silencio pero observa las mentiras desde lejos, que no escucha la melodía de las palabras pero siente el contenido de lo que llevan dentro. Como un ciego que no ve el color de la oscuridad pero oye el pasar del tiempo. Como un mudo que ni oye ni ve la cordura entre tanto lamento, que no emite ningún sonido pero habla a través de su corazón roto y viejo. Y es que se ha convertido en un maniquí; inerte por fuera y caliente por dentro. Parece no padecer mientras le clavan agujas en los ojos, sin embargo, su interior sangra lágrimas con sabor a tormento. Llora en susurros para que su tristeza no se oiga demasiado lejos, y bebe hasta el agua de los floreros para callar sus malos pensamientos. La apatía cubre sus días y tiñe su vida de negro, mientras su alma envejece esperando su fin y un nuevo comienzo. Nada le resulta excitante en esta época de vanidad y carente de misterio, nada le motiva a levantarse de la cama y sonreír para sí y no para ellos. Se está consumiendo como un cigarrillo olvidado en el cenicero, como un jardín que no recibe el suficiente riego, como un peregrino perdido en el desierto. Y es que a pesar de todo, a pesar de reunir todas las cualidades para alcanzar la felicidad se limita a observar el mundo a través de un espejo, a escuchar las mentiras que le escupen ciertos ineptos y a hablar con su propio reflejo. Y es así como transcurren sus días, rodeada de multitud pero acompañada tan solo por su propio silencio. 

lunes, 14 de agosto de 2017

NO ERA


No era de nadie, no pertenecía a ningún lugar. Se sentía sola y abandonada a pesar de tener siempre una mano a la que estrechar. Estaba perdida dentro de una sociedad que no le correspondía, aunque sus habilidades sociales mostrasen lo contrario. Era diferente, pertenecía a otra época.  El bullicio de la ciudad provocaba estragos en su mente, el ruido de lo mundano disipaba su tranquilidad. Utilizaba la soledad para combatir la cruda realidad, esa que ennegrecía su armonía y apagaba su luz. A veces salía a la calle por socializar, para no parecer una loca que vive de utopías y habla del vacío de esta humanidad. Bebía para olvidar la desidia que le provocaba su mundo. Sus lágrimas caían cuando se avergonzaba por ser quien en realidad no era; no era una más, no era una persona absurda ni alguien ilógico, no era una descerebrada ni una persona apática, no era cruel, no carecía de sensatez ni tenía una lengua viperina, no era insensible ni estúpida, no era como ellos. Tan sólo estaba siendo lo que todos querían que fuese; un borrego más. Sin embargo, cuando se refugiaba en la soledad, cuando estaba sola y nadie la miraba, cuando se sentía libre para desnudar su alma, se deshacía de su máscara y sonreía ante el espejo, porque sólo en ese momento podía ser ella. No sabía de quién era, desconocía su procedencia, pero estando sola viajaba lejos buscando su lugar, buscando ese algo que llenase su vacío y dejase las falsedades atrás. No era ella cuando se socializaba, pero sí era ella cuando nadie la observaba.  

martes, 20 de junio de 2017

DIME


Dime qué necesitas y te lo daré. Empújame con todas tus fuerzas y te abrazaré. Lastima mi corazón y sin dudarlo te besaré. Rompe a pedazos mis ilusiones y tus miedos disiparé. Miénteme sabiendo que sé lo que piensas y tus verdades desvelaré. Hazme llorar y yo con mil sonrisas te colmaré. Soy la fuerza que te falta. Soy la paciencia que olvidaste. Soy la sensatez que apartaste una y otra vez. Dime que me odias y entre mis brazos te acunaré. Golpea mi pecho con rabia y yo con tan solo una palabra te calmaré. Grítame hasta romperme los tímpanos y yo mi voz te prestaré. Soy la cordura que perdiste. Soy la elección que negaste. Soy la saliva que escupiste mientras llorabas por no encontrar a tu verdadero ser. Y dime, dime que sigues renegando de mí y yo a tu lado siempre permaneceré.