lunes, 14 de agosto de 2017

NO ERA


No era de nadie, no pertenecía a ningún lugar. Se sentía sola y abandonada a pesar de tener siempre una mano a la que estrechar. Estaba perdida dentro de una sociedad que no le correspondía, aunque sus habilidades sociales mostrasen lo contrario. Era diferente, pertenecía a otra época.  El bullicio de la ciudad provocaba estragos en su mente, el ruido de lo mundano disipaba su tranquilidad. Utilizaba la soledad para combatir la cruda realidad, esa que ennegrecía su armonía y apagaba su luz. A veces salía a la calle por socializar, para no parecer una loca que vive de utopías y habla del vacío de esta humanidad. Bebía para olvidar la desidia que le provocaba su mundo. Sus lágrimas caían cuando se avergonzaba por ser quien en realidad no era; no era una más, no era una persona absurda ni alguien ilógico, no era una descerebrada ni una persona apática, no era cruel, no carecía de sensatez ni tenía una lengua viperina, no era insensible ni estúpida, no era como ellos. Tan sólo estaba siendo lo que todos querían que fuese; un borrego más. Sin embargo, cuando se refugiaba en la soledad, cuando estaba sola y nadie la miraba, cuando se sentía libre para desnudar su alma, se deshacía de su máscara y sonreía ante el espejo, porque sólo en ese momento podía ser ella. No sabía de quién era, desconocía su procedencia, pero estando sola viajaba lejos buscando su lugar, buscando ese algo que llenase su vacío y dejase las falsedades atrás. No era ella cuando se socializaba, pero sí era ella cuando nadie la observaba.  

martes, 20 de junio de 2017

DIME


Dime qué necesitas y te lo daré. Empújame con todas tus fuerzas y te abrazaré. Lastima mi corazón y sin dudarlo te besaré. Rompe a pedazos mis ilusiones y tus miedos disiparé. Miénteme sabiendo que sé lo que piensas y tus verdades desvelaré. Hazme llorar y yo con mil sonrisas te colmaré. Soy la fuerza que te falta. Soy la paciencia que olvidaste. Soy la sensatez que apartaste una y otra vez. Dime que me odias y entre mis brazos te acunaré. Golpea mi pecho con rabia y yo con tan solo una palabra te calmaré. Grítame hasta romperme los tímpanos y yo mi voz te prestaré. Soy la cordura que perdiste. Soy la elección que negaste. Soy la saliva que escupiste mientras llorabas por no encontrar a tu verdadero ser. Y dime, dime que sigues renegando de mí y yo a tu lado siempre permaneceré. 

jueves, 1 de junio de 2017

HECHA PARA TI


Me hicieron para ti; fabricada con sonrisas que otros no quisieron y lágrimas olvidadas en el suelo. Nací de tus sueños, de tus anhelos y de tus más íntimos deseos. Tu mente me diseñó sin pretenderlo como vía de escape de este mundo turbulento. Surgí de las motas de polvo que se acumulaban entre tus dedos. Crecí detrás de tu espejo oculta tras una capa de cristal que no te dejaba ver la realidad de este incomprendido cuento. Tomé forma en un universo paralelo donde la utopía de la imagen que habías creado de mí se hacía de carne y hueso. Maduré sin ti pero para ti sin ser consciente de ello, pues mi mente era ajena a tu existencia más mi alma estaba arraigada a tu cuerpo. Me crearon exclusivamente para ti; me implantaron un idioma nuevo con el que tú y yo entendernos, un lenguaje lleno de extraños algoritmos que sólo para ti y para mí cobrara sentido. Me hicieron para ti; cosida con parches que otros zurcieron y ensamblada con clavos de malos carpinteros. Nací de tu soledad, de tu rabia y de tus lamentos. Surgí de ese gran vacío que llevabas dentro. Y no, no soy tu álter ego. No soy tu orgullo ni tu desespero. No soy tu autoestima ni tu veneno. No soy la sombra de tus recuerdos ni el lápiz con el que escribes tus deseos. No soy tú y tú no eres yo. Vivíamos en mundos paralelos, cada cual con sus vidas sintiéndonos extraños en una novela de lobos y corderos, sintiendo que no era nuestro lugar, sintiendo que nos estábamos consumiendo en un espeso mar negro. Y fue ahí, justo ahí cuando tu corazón me llamó con tanto ahínco que, tras muchos años de incomprensión y sufrimiento, aquí estoy; hecha para ti, extendiéndote la mano para huir de aquí. 

miércoles, 5 de abril de 2017

SIEMPRE LLEGO TARDE

Siempre llego tarde. Nunca es el momento; aparezco un minuto después o me marcho un segundo antes. Me cruzo de forma inoportuna y me quedo en el lugar para grabar mi huella con sangre. No me quieren dejar y, sin embargo, no se quedan conmigo porque siempre llego tarde. Soy la que entrega el alma con tique de devolución; siempre el mismo principio, el mismo final. Vivo encerrada en un triángulo sin más opciones que la de revivir episodios que se repiten a lo largo del tiempo, y es que a pesar de que cambie de jugada siempre me tocan las mismas cartas. Nunca tengo una buena baraja, no soy afortunada en el juego. Quizás el problema resida en mi aura, no nací para ser de nadie. No soy la pieza de ningún puzle incompleto. No soy un polo opuesto ni un roto para un descosido. Ni siquiera soy un hombro sobre el que llorar, siempre hay otro más confortable que ha llegado antes. Nunca llego a tiempo; soy puntual pero mi reloj debe estar estropeado. Vivo atrapada en el pasado; mi cuerpo envejece pero mi camino sigue siendo corto, tan corto que puedo ver el primer paso que di. Puedo calcular cada opción, cada elección y cada consecuencia, la regla de tres que nunca falla en mi vacuo y negativo resultado. Para qué voy a cambiar mi dirección si no pertenezco aquí, está claro que soy un bicho raro y aunque conjugue mil verbos siempre sonarán igual, a fracaso. No encajo aquí y es por ello que nadie es para mí y yo no soy para nadie. Siempre llego tarde, nunca es el momento; aparezco un minuto después o me marcho un segundo antes.