martes, 20 de diciembre de 2011

Mirando al mar

Mirando al mar desde un acantilado veo las olas romper contra las rocas y siento cómo mis mejillas son acariciadas por las gotas de espuma que huyen de ese pozo de lágrimas. Mis zapatillas se empapan, mi ropa se humedece y mi piel se eriza por las frías aguas, ya no me preocupa nada. Estoy aquí, sentada, observando este hermoso paisaje que me regala la vida, esa misma que un día guardé en el cajón del olvido. Estoy aquí, pensando, creando expectativas y soñando que en un futuro no muy lejano las haré realidad. Nutriré mi esencia con hechos y no con deseos, nutriré mi alma con verdades. Como las nubes en el cielo, avanzaré sin rumbo fijo hasta alcanzar mi destino, hasta dejar huella en cada corazón que visite, porque a diferencia de ellas yo jamás me desintegraré, me convertiré en una nueva arteria y haré fluir la sangre que los mantiene vivos.
Mirando al mar desde la orilla del Mediterráneo veo los barcos atracar en el puerto de los milagros, un día más que sobreviven a la furia de Poseidón trayendo a la costa prosperidad y amor. Al igual que un pescador, paso las horas esperando que piquen mi anzuelo para poder volver a casa satisfecha, con una gran sonrisa en la cara y un brillo especial en los ojos. Y sigo aquí, sintiendo la arena mojada en mis pies, observando cómo los peces saltan para coger el oxígeno que les hace respirar, que les devuelve otra hora más de vida.
Mirando al mar desde mi azotea recuerdo días de verano en los que hacía el amor en la playa bajo una lluvia de estrellas y el calor de una moraga. Mi cuerpo se calienta y mis sentidos me avisan de que no es tarde para mejorar esas noches. Estoy en el camino hacia la verdadera felicidad. Mi mente descansa tranquila y mis recuerdos son sólo eso, pasado. Ahora he de avanzar y construir nuevos recuerdos de los que sentirme orgullosa en un futuro. Es la hora de dejar grabado en este sólido muro la fecha en la que comencé a ser feliz, la fecha de mi nuevo nacimiento.
Mirando al mar cada día me recuerda que hace una vez, no mucho tiempo atrás, estuve apunto de arrojarme por ese acantilado, pero apareció mi ángel de la guarda y me liberó de las cadenas que me mantenían estancada.
Mirando al mar hoy doy gracias a la vida, porque he conocido el verdadero significado de la felicidad, el amor universal.

11 comentarios :

  1. Hola Melodi, me parece precioso lo que has escrito y la tranquilidad que se ha apoderado del mi tras leer tu post.
    Por el mar (también por los "Rompeolas", por todas las personas que merecen la pena... por el amor universal...

    Feliz Navidad de elregalodetupresencia, tus seguidores

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  2. Me alegra saber que fuiste capaz de superar el pesimismo. La gente como tú cree que es posible.

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  3. Precioso, me encanta la mar.. soy de zona portuaria y eso lo llevamos dentro.
    No suelo comentar, mal hecho, pero hoy no me he podido resistir.
    Aprovecho para felicitarte la navidad.
    Besos

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  4. Ay que ganas de una escapada para mirar el mar!

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  5. Me encanta tu blogg, te sigo :)
    me sigues?
    el mio es : http://repitemequemequieres.blogspot.com
    un besazooo!

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  7. GRACIAS POR DEJARME SER YO, GRACIAS POR FORMAR PARTE DE MI VIDA DIARIA, GRACIAS POR SER CADA DÍA MAS AMIGOS, GRACIAS POR SER TAN ESPECIALES Y APORTARME CADA DÍA.
    OS DESEO LO MEJOR GRACIAS.
    FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO 2012, ESPERO QUE TODO OS SALGA COMO DESEÁIS Y QUE PODÁIS DIBUJAR MIL SONRISAS CADA DÍA DE VUESTRAS VIDAS.

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  8. Muy bien, pero muy bien por sentir tan profundamente la influencia del mar. El mar es un misterio que muy pocos afortunados saben de él. Creo que sientes lo que has escrito y me conmueve. Un saludo de Ara

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    1. Gracias Ara, si, siento absolutamente todo lo que plasmo, ya sea ficticio o realidad, pero me gusta meterme en la piel de mis personajes y que peséis por unos instantes que sois ellos.

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