miércoles, 8 de mayo de 2013

UN MARIDO FIEL

A la atención de Mª Azucena Ramírez 
C/ Garcilaso de la Vega, nº 2 
CP/ 45002, Toledo 

Querida Azucena, hoy te escribo con lágrimas en los ojos para anunciarte que debemos anular nuestro compromiso como pareja, no así como grandes amigos.

Siempre fui un fiel creyente y defensor de la monogamia; rehusaba de cualquier tentación carnal fuera del matrimonio y juzgaba a todo aquel que caía en el pecado de la infidelidad. Desconocía los motivos que inducían al adulterio, aunque tampoco me interesaba conocerlos ya que no concebía base empírica para dicho engaño.
Mi idiosincrasia se desmoronó cuando una mañana vino a mi consulta psicológica un paciente de personalidad imperiosa que mostraba una conducta obsesiva y/ o exacerbada hacia el sexo, que bien podía ser satiriasis. Durante la hora y media que duró la entrevista los fundamentos de mi cliente lograron nublarme la cabeza; ¿por qué reprimir los impulsos sexuales cuando es parte de nuestra naturaleza? ¿Quién me obliga a acostarme únicamente con mi esposa? ¿Debo probar otros platos del menú? ¿Por qué no llevar a la práctica mis deseos más íntimos?
Aquel día no pude pensar en otra cosa, llegando al punto de mostrar interés por otras mujeres. Comencé a ver a mi secretaria desde una perspectiva diferente; aquella falda entubada dejaba entrever su silueta de infarto, me apetecía sentir sus voluptuosos senos presionar mi pecho. Su mirada, sus labios carnosos y su perfume llamaban a mi puerta, deseaba hacerla mía. Cuando llegué a casa me fijé en la hermosa doncella que teníamos, jamás le había prestado atención; su tez morena acompañada con esa voz melosa encendía todos mis sentidos, ¿por qué no mancillarla sobre la mesa de la cocina? Salí a la calle para airear mis ideas, pero todo fue en vano. Bellas damas contoneaban sus encantos mientras yo permanecía sentado en un banco absorto ante la larga cola de pretendientas que podía llegar a tener. Por momentos me sentí tentado de visitar el burdel de la capital, sólo por curiosidad, pero mi estricta moralidad me llevó a regresar junto a ti, mi ferviente y amada esposa.

Amor, quiero que sepas que te he respetado vehemente durante estos catorce años de casados; solo he tenido ojos para ti y nuestros seis hijos así lo demuestra, no obstante, dejé pasar algo por alto; mi frívola y auténtica naturaleza. Siempre he mantenido una relación cordial a la vez que distante con nuestras amistades femeninas, este apego evitativo podría pasar desapercibido si no fuese porque se debe a mi temor de romper el séptimo mandamiento, es decir, no soy fiel porque así lo desee, lo soy porque me lo han impuesto mis creencias. No quiero negar lo evidente; es un hecho que te ame con locura, pero también es una realidad que quiera probar las dulces mieles con las que me deleita la vida, la carne es débil y más siendo hombre.

Pese a la frialdad que falsamente puedan reflejar mis palabras, me ha resultado tremendamente doloroso tomar esta dura decisión. No es fácil alejarse de tu alma gemela, no es fácil desprenderse de una parte de tu ser, sin embargo, te amo demasiado como para hacerte daño; sé que tarde o temprano sucumbiré a las delicias de alguna meretriz de la alta estulticia y no quiero llenar nuestro matrimonio de mentiras e infidelidades, no te mereces eso. Deseo que ambos exploremos otros rincones que nos aporten sabiduría y bienestar, solo se vive una vez y no debemos aferrarnos a la tediosa y vacua monotonía.

Acabo esta carta pidiéndote disculpas por mi desfachatez y por el sufrimiento ocasionado. Sólo puedo decir a mi favor que, aunque no comprendas mi postura, lo hago por ti; deseo tu completo bienestar y yo, en estos momentos, no te lo puedo proporcionar. Quiero que seas feliz.

De Talavera para Toledo, a 14 de febrero de 1952.

Espero y deseo que esta confesión no rompa nuestra estrecha amistad. 
Te ama por siempre.

Fdo: Un marido fiel.

lunes, 15 de abril de 2013

VAHÍDO

Necesito llorar lágrimas de tinta para así limpiar las entrañas que hoy componen este cuerpo mancillado por la desilusión y la rabia, no todo iba a ser perfecto. Soy consciente de que no vivo en los mundos de Yupi, es evidente que no siempre puedo ser optimista (tampoco pretendo serlo) pero a veces hay que poner un punto de cordura en ciertas situaciones para no caer en un abismo rumiante lleno de pensamientos inanes y febriles.
Es menester para mí mantener una idiosincrasia estable, de esta forma evito el someterme a continuas acusaciones sobre mi supuesta doble cara por el simple hecho de ser una persona más que siente y padece. ¡Señores, por favor... Que no soy de piedra! Hay circunstancias que superan mis expectativas y mi capacidad de superación, pero obviamente no me voy a estancar en ellas, intento darles un matiz grisáceo. Las tormentas no son tan oscuras como parecen, existen dentro de ellas grandes rayos de luz que iluminan sistemáticamente el entorno que las rodea, facilitan diferentes perspectivas que uno pueda tener respecto al fenómeno en cuestión, que llueva una semana no significa que también llueva a la próxima. No obstante, en estos momentos me toca observar la borrasca desde dentro de ella y con tristeza, quizás más tarde la vea refugiada y con otros ojos. Ahora quiero desahogarme y maldecir el vendaval que acecha mi integridad psicológica. Me gustaría claudicar, pero sé que no lo voy a hacer. La situación no es del todo irrevocable, en un futuro puede tener una solución fructífera para mí, pero sinceramente, me hastía todo lo que me queda de recorrido hasta llegar a la meta; un final que se predecía cerca y que ha resultado ser más luengo de lo que pensé en un principio. 
Desde mi vahído de pesimismo momentáneo espeto: ¡MENUDA PUTA MIERDA! ¡A TOMAR POR CULO TODO! ¡QUE LES PETEN! Después de estas soeces palabras, dedicadas a quién sabe qué, y tras haberme liberado intrínseca y extrínsecamente, he de dar paso a esa chica positiva que cada mes os expone alguna anécdota o noticia de interés social que os alegra un poco el día.

Gracias por vuestra fidelidad y gracias por aceptarme tal y como soy. Suerte a todos y no olvidéis que podéis caeros, pero es obligatorio levantarse. Un abrazo y a sed felices.     

miércoles, 30 de enero de 2013

CORTA VIDA

Creces mientras otros envejecen. Maduras mientras otros se van. Miras hacia atrás y solo ves caras nuevas donde antes paseaban los que te vieron evolucionar. Solo quedan recuerdos de aquellos que se fueron y un espacio vacío que aún queda por ocupar. El mundo ha cambiado en treinta años y tú sigues en el mismo barrio que te vio por primera vez caminar. Son muchas las personas que faltan en tu calle y muchos rostros nuevos a los que has visto llegar. Sabe Dios a quién más dirás adiós y a quién darás la bienvenida a su nuevo hogar.
Ayer no eras nada más que un niño despreocupado que soñaba con volar y jugaba con su pelota vieja contra una pared sin pintar, y hoy mírate, eres una persona adulta con preocupaciones en la cabeza y un futuro por labrar. Sueñas con llegar a ser alguien importante en la vida, sueñas con poder viajar. Trabajas sin cesar para llegar a fin de mes pensando yermamente que el ascenso jamás te van a otorgar, crees que todo lo que hagas es inútil y te conformas con ser uno más en la sociedad. ¿Dónde quedó tu ambición?
Te estás haciendo mayor y los tuyos comienzan a envejecer a tu pesar; algunos se quedan y otros se van. Van surgiendo huecos en tu corazón que serán cubiertos por otro prójimo al que amar; tus hijos y tus nietos serán esa pieza a encajar. Nuevas caras formarán tu día a día; ellos verán como envejeces hasta que un día te vayas mientras una efigie nueva ocupará tu lugar y solo habrás sido un ser que un día vino y se fue sin más.
No te rindas, no es tarde para rectificar; puedes escribir una nueva historia y desarrollar un futuro más ejemplar. No seas complaciente ni conformista; elige el camino correcto y si no te gusta algo reemplázalo por otra cosa que te haga vibrar. Siéntete lleno y enorgullécete de tu pasado, pues los años que pasan no los podrás recuperar. Amigo mío, te espera una vida corta la cuál debes aprovechar. 

miércoles, 23 de enero de 2013

LA MECÁNICA DEL CORAZÓN

El corazón, símbolo indiscutible de los sentimientos, a pesar de no ser el órgano que gestiona las emociones como creían erróneamente nuestros antepasados.
Su mecánica es sencilla; bombear la sangre para mantenernos con vida. No obstante, la sociedad le ha adjudicado un segundo rol que no guarda ningún parecido con bases empíricas; representante del amor. Este renombre tiene su explicación; su latir cambia de ritmo cuando nos enamoramos, si acaso más acelerado, aumentando la temperatura de nuestro pecho y provocando una ardiente sensación en nuestro cuerpo.
A simple vista este título parece todo un honor para el caballero oscuro; goza de gran reputación, recortamos figuras de papel con su silueta en fechas románticas y es el objeto metafórico más ofrecido a la hora de declarar nuestra atracción a alguien, verbigracia, "te entrego mi corazón". Hasta aquí todo bien. La cosa se tuerce cuando desgraciadamente las relaciones de pareja no son fructíferas, es decir, nos percatamos de la cornamenta que llevamos en la cabeza, discutimos más que hablamos, pillamos una sospechosa infección en nuestras partes sin venir a cuento o simplemente la relación sexual es incompatible e inexistente. Seguidamente da comienzo la etapa en la que lloramos, moqueamos, nos encerramos en el cuarto, repetimos una y otra vez lo desgraciados que somos, ¿¡¡¡por qué a míííííí!!!? Amenazamos con tirarnos por un puente y, a continuación, convertimos al corazón en un ser biónico que ni siente ni padece. Ya no queremos saber nada de romances y optamos por un festín de sexo despechado y desenfrenado. Nos creemos invencibles y predicamos a los cuatro vientos que nuestro corazón está congelado y guardado bajo llave, la cuál hemos tirado por el retrete. Pero señores, este órgano tiene vida propia y en cuanto se nos cruza por en el camino otro individuo que nos vuelve a hacer el chichi pepsicola, el palpitar comienza a resonar en nuestros oídos y el ardor resurge en nuestro pecho. Un par de años de noviazgo (en ocasiones un par de semanas), nos casamos, tenemos hijos y comemos perdices.
Al final, ni destrozado ni mecánico, solo es un órgano más que tuvo el privilegio o el infortunio de ser confundido con el sistema límbico, zona del cerebro que gestiona las emociones, es decir, el amor.   

martes, 15 de enero de 2013

CAFÉ O TÉ


Café, o su antagonismo, té, son dos recursos muy utilizados en el ámbito social, si bien se toman como excusa para conseguir una cita sin parecer desesperado, también se usan para convocar reuniones profesionales de manera informal, charlas a media tarde, como recurso en un país extranjero donde no sabes qué pedir o incluso para rellenar hueco en filmes cinematográficos y en escenas literarias.
Dependiendo de cuál de ellos tomes reflejarás un estilo de vida u otro. Mientras los que piden café mostrarán signos de una vida más ajetreada, activa, posiblemente esclava del tabaco y con los nervios a flor de piel, los que optan por el té parecerán vivir en un sosiego constante donde el aspecto bohemio y la naturaleza es parte fundamental de su bienestar. Claro que ambos se han convertido en hándicaps que la propia sociedad hemos creado.  
El uso de estas dos vertientes se ha visto incrementado en las últimas décadas desbancando a los míticos batidos de chocolate o a las diversas bebidas gaseosas. Asimismo, a medida que se van cumpliendo años este aumento va tomando mayor relevancia. Quizás se deba al significado que representan los mismos aportando en la persona que lo ofrece y/ o acepta un punto exclusivo de personalidad, madurez e independencia. Hay que destacar que dentro de estas dos modalidades de bebidas se encuentran una gran variedad de estilos con sus correspondientes propiedades. Ya no basta con pedir el mítico sombra o el conocidísimo té verde, ahora, para demostrar el carácter personal y la autonomía que se posee, se debe optar por tipos más exóticos como puede ser el café turco o el té de vainilla y canela con un chorro de leche y miel. Atrás quedaron la sencillez de una merienda acompañada por un colacao calentito y ese sándwich mixto cortado en diagonal.
Lo que está claro es que el café y el té está presente en todas culturas, en cualquier país los puedes tomar, eso sí, con diferentes nombres y formas, y por ello se han ganado el título de "las bebidas sociales no alcohólicas".