lunes, 7 de abril de 2014

AMISTAD

A veces olvidamos la calidez de la amistad y nos distanciamos de lo que de verdad nos hace felices. Nos centramos únicamente en la pareja con el pensamiento equívoco de que será para toda la vida o de que nos aportará un presente y un futuro estable, mientras que nuestras amistades pasan a un segundo e incluso a un tercer plato; dejan de ser nuestra prioridad y nos tomamos la osadía de despreciar un vínculo que siempre ha estado ahí, apoyándonos en los buenos y malos momentos. 
Olvidamos que la amistad es un pilar fundamental para nuestra salud mental; en la infancia nos ayuda a aprender estrategias de respuestas, en la adolescencia nos guía en la búsqueda de nuestra verdadera personalidad, en la juventud nos muestra el significado de la lealtad, y en la madurez supone un gran apoyo emocional tanto en los buenos como malos momentos. Muchas personas piensan que los amigos van y vienen pero que las parejas son para siempre, otras tantas piensan todo lo contrario, y el resto simplemente pasa de habladurías emocionales; quizás éstas últimas son las que tienen un razonamiento más lógico ya que no anteponen la pareja a los amigos pero tampoco anteponen los amigos a la pareja, es decir, para ellos ambos son importantes. 
Sin desviarnos del tema que aquí nos compete, la amistad representa un valor primordial en nuestro día a día, sin ella no seríamos capaces de socializarnos y seríamos pasto de trastornos psicológicos que impedirían nuestro bienestar. Es por ello que nunca debemos dejar de lado a esos amigos que siempre han estado ahí, que siempre nos han demostrado lealtad, comprensión y cariño. Esos amigos que, a pesar del compromiso que pueda suponer para ellos, nos dicen la cruda realidad aunque a priori nos provoque rechazo y dolor. No obstante, las crueles palabras que puedan espetar de sus bocas no tienen la intención de abultar la mierda ni de regodearse de nosotros, tienen el objetivo y prácticamente la obligación de abrirnos los ojos para que cortemos de raíz el malestar que puede estar provocando nuestra situación actual, porque un amigo de verdad no es aquél que te hace reír con mentiras, sino llorar con verdades.

domingo, 16 de marzo de 2014

A MI AMADO

A LA ATT. DE AQUÉL QUE ME LO ARREBATÓ TODO 
C/ Santa Victoria, 
Nº 33, Bloque 7, S/N 

A ti, que me lo prometiste todo y me arrebataste el alma. 

Me partiste el corazón en mil pedazos. Escupiste a mi confianza e insultaste mi inteligencia. Me llamaste egoísta y reprochaste mi independencia. Querías una mujer sumisa que obedeciera todas tus órdenes dentro y fuera de la cama. Me tratabas como si fuese una marioneta a la cuál controlar en cada momento, una muñeca frágil que no tiene ni voz ni voto. Deseabas anularme por completo y hacerme sentir que sin ti no valía nada, que después de ti sólo encontraría soledad e ignorancia, que no sería capaz de ser amada por otra persona. Según tú, quién iba a fijarse en mí, en una mujer que no valía ni para ser intercambiada por un camello. Me hiciste sentir la persona más desdichada. Tus crueles palabras lograron que dudara de mis capacidades anulando cualquier resquicio de autoestima aguantaba arraigada en lo más profundo de mi alma. Te sentías orgulloso del poder que ejercías sobre mí, sin embrago, te frustraba que no hiciera nada, que permaneciera callada en aquella butaca. 
Llegué a tener miedo de llevarte la contraria, o incluso de intervenir en las conversaciones que surgían en nuestro grupo de amigos. Sólo podía opinar cuando estaba segura de que la respuesta sería la correcta para ti, pero nunca lo era. Todo lo hacía mal. No importaba la decisión que tomase; hiciese que lo hiciese te hacía enfadar. Si te llamaba decías que te agobiaba, pero si optaba por no llamarte decías que me estaba alejando de ti. Si te felicitaba en San Valentín decías que no te hacía sentir especial porque todo el mundo celebraba ese día tan comercial, y si no te felicitaba decías que no tenía vergüenza. Si te regalaba algo por tu cumpleaños no lo apreciabas porque decías que un detalle no se da únicamente por cumplir años, sin embargo, si no te regalaba nada me lo echabas en cara porque pensabas que me había olvidado. Si es que daba igual, yo en sí te hacía enfurecer. Llegué a creer que era mi culpa, que sólo pensaba en mí y que por ello no me daba cuenta de mis errores, que quizás estaba rodeada por un halo de egoísmo que no me permitía ver lo que estaba haciendo mal en nuestra relación. Llegué a pensar que tenías razón, que después de ti ningún hombre me iba a amar, porque quién se iba a fijar en una persona avara que carece de cualquier habilidad y/ o aptitud de la cuál enorgullecerse. ¡Nadie iba a querer estar conmigo! Es por eso que aguanté todos tus improperios, cada una de tus patadas, cada mordisco en la espalda, cada empujón contra la pared, en resumidas cuentas, todas las vejaciones a las que me sometiste. 

Ahora heme aquí, arrodillada ante ti implorando perdón, inundando de lágrimas este frío salón que ha sido testigo de las eternas palizas que mi cuerpo y mi alma han sufrido a manos de mi amado, a manos de la persona que me encandiló con cartas de amor, a manos del hombre que me arrebató la inocencia. A manos de ti. 
Y tengo miedo, jamás pensé que llegaría hasta esta situación. Yo, que siempre fui una persona dulce que soñaba con su príncipe azul. Tú, que llegaste a mi vida prometiéndome la luna. Nada hacía prever este trágico final. Yo no quería, pero tú me obligaste. Y aquí me hallo, liberada de tu mandato, liberada del calvario al que me has sometido durante estos veinte largos años. 

Tuve que hacerlo; mi cuerpo no aguantaba más cicatrices y mi alma no soportaba romperse en más pedazos. Era tú o yo, el mal o el bien, y esta vez decidí. Escogí por primera vez una opción egoísta, puse por delante mi bienestar. Puse fin a tu vida. A veces no somos conscientes de que nuestra existencia pende de un hilo; un día puedes estar haciendo la labor más insignificante y a los cinco segundos morir sin más. Te pillé distraído gozando con otra, fue la gota que colmó el vaso. Y la plancha estaba ahí, esperando a ser utilizada... De repente, todo se tornó de rojo y el silencio invadió la habitación. Y sí, ahora me arrodillo ante tu efigie sin aliento e imploro el perdón de Dios, porque aunque me encierren entre rejas seré libre como persona. 

A ti, que fuiste mi amado, hoy te digo adiós. 
Fdo: Victoria

jueves, 6 de febrero de 2014

ATRAPADA

Atrapada entre mis miedos y mis propias normas, como un policía que desea ser corrupto pero se lo impide su deber. Atrapada entre dos mundos; el real y el utópico. La realidad me recuerda cada día mi triste situación y la utopía me libera del calvario proporcionándome una vía de escape para vivir lo soñado. Son muchos los entresijos de ser una escritora frustrada que intenta labrarse un futuro en una época malavenida y en un mundo de enchufismo y vanidad. Por una parte está el amor propio, el cuál me sirve para no caer en la desidia de luchar y no ganar, y en el otro bando se encuentra la cruda realidad, que se encarga de bajar mis expectativas logrando desanimar a mi persona. Entre lo positivo de mi ser me quedo con mi perseverancia y mis aptitudes, tales como la comprensión verbal y escrita, el razonamiento espacial, la memoria, la concentración mental y la destreza manual. Entre lo negativo me quedo con mi situación actual; con quince años tenía la plena convicción de que a la edad de veintitrés sería una psicóloga de prestigio, una mujer totalmente independiente, con su propia casa pero casada y con un hijo, creía que las cosas serían fáciles si daba el cien por cien de mí en mi vida académica. Pero nada más lejos de la realidad, han pasado diez años y sigo imaginándome mi futuro, ahora me veo con treinta y tres años trabajando como empresaria para llevar adelante mi chalet, mis hijos y mi marido, una mujer independiente y un ejemplo a seguir para el resto. En resumidas cuentas, sigo atrapada entre mi vida real y mi vida imaginaria. Sin embargo, no tiro la toalla, sigo convencida de que mi futuro será mil veces mejor que mi presente. Confío en la capacidad de los españoles para superar esta maldita crisis que lleva implantada en nuestros hogares cerca de cinco años. Confío en mi suerte y, sobre todo, en mi inteligencia que algún día hará que deje de ser una mujer atrapada por las circunstancias.

sábado, 25 de enero de 2014

MALA ORTOGRAFÍA

Cometer faltas ortográficas para escribir más rápido y ser más escueto no significa abreviar. 

Este fenómeno comenzó en el ya desaparecido Messenger y en los primeros teléfonos móviles donde los sms estaban a la orden del día, manía que se ha convertido en tradición global. Pocos somos los que aún mantenemos una ortografía legible en las redes sociales y/o Whatsapp. Las buenas costumbres se han ido a pique y el vocabulario correcto de las personas a nivel mundial se ve menguado por una absurda costumbre que provoca, en la mayoría de las veces, que tengamos que sacarnos un doctorado para comprender los mensajes y comentarios que recibimos cada día a través de los diferentes dispositivos electrónicos. ¿Hemos olvidado escribir? Puedo llegar a entender las abreviaturas sin sentido, verbigracia, poner la letra "x" en lugar de la preposición "por", pero combinar "a ver" con "haber" y formar la errata "Haver"/ "aber" o modificar la frase hecha "Hola, ¿qué tal estás?" surgiendo "olawapa k aseh su primah" me parece un insulto directo al diccionario de la Real Academia Española y, en especial, a mi persona como ser inteligente que creo que soy; una falta de educación que, hoy por hoy, muy pocos reconocen como tal ya que lamentablemente la tecnología de comunicación está ayudando en el crecimiento de esta involución lingüística del ser humano.

Esta burda manía se ha visto acentuada a raíz del invento de Twitter, un portal que limita los caracteres a 140 obligando a los usuarios a abreviar sus oraciones al máximo cometiendo inevitablemente faltas ortográficas garrafales que provocan la desintegración de las retinas. Desde aquí hago un llamamiento a los señores del pajarito azul para que doblen el número de caracteres de forma que permita a otros idiomas explayarse más en su lenguaje.

Asimismo, me dirijo a todas aquellas personas de habla literaria paupérrima a que comiencen a cuidar su ortografía y respeten la inteligencia de los demás, porque la forma de escribir influye a la hora de responder o no. Yo, desde ya, informo de que no voy a responder comentarios, mensajes e emails que se caractericen por su falta de cultura. Porque se puede abreviar, pero no abusar.

lunes, 13 de enero de 2014

SOBRE TU TUMBA

Anochece en este paraje insólito que poco me tiene acostumbrada. Mi sombra va desapareciendo ante la atenta mirada de mi alma enfermiza que hunde sus pies en la tierra mojada. Sobre tu tumba descansa las vísceras de tu eterna amante. Sesos esparcidos por toda la lápida te reciben con todo su hedor . 
Una pistola recién usada yace inmóvil en la arena  húmeda de tu alcoba y una mano estremecedora se va deslizando por las pequeñas raíces del árbol centenario que vigila tu estancia. Comienzan a caer las primeras gotas del otoño y con ellas la tierra va enterrando el cuerpo sin vida de tu amor que se hunde en un barrizal de sangre. Aquí estoy yo, hacha en mano desprendiendo los miembros de su cuerpo para hacer más ameno su entierro y aprovechar el espacio de tu lecho de muerte. 
Acompañada por el sonido de los huesos quebrajados de mi afilada herramienta y el silencio sepulcral que caracteriza este momento, me dispongo a unir  cada miembro como si de un puzzle se tratase. Coloco los brazos en cada esquina. Las manos las junto con las muñecas. Las piernas las deposito en la parte inferior del agujero negro.  El tórax lo encajo en el centro de las piezas. Los pies me los llevo de recuerdo. Y para terminar, la cabeza  la posiciono en la parte superior mirando al cielo, para que lo primero que vea sea mi cara de satisfacción y tranquilidad. ¡Y ya está casi todo hecho! Sólo queda mostrarte el trabajo que me ha costado tanto realizar. 
Ahora veo la vida de otro color, quizás de un tono rojizo intenso, pues las salpicaduras de mi obra de arte penetraron en mis pupilas. Recojo la pistola testigo del fatal desenlace, y me dirijo al coche. Abro el maletero y con una gran sonrisa te doy la bienvenida a lo que será tu nuevo hogar.