Atrapada entre mis miedos y mis propias normas, como un policía que desea ser corrupto pero se lo impide su deber. Atrapada entre dos mundos; el real y el utópico. La realidad me recuerda cada día mi triste situación y la utopía me libera del calvario proporcionándome una vía de escape para vivir lo soñado. Son muchos los entresijos de ser una escritora frustrada que intenta labrarse un futuro en una época malavenida y en un mundo de enchufismo y vanidad. Por una parte está el amor propio, el cuál me sirve para no caer en la desidia de luchar y no ganar, y en el otro bando se encuentra la cruda realidad, que se encarga de bajar mis expectativas logrando desanimar a mi persona. Entre lo positivo de mi ser me quedo con mi perseverancia y mis aptitudes, tales como la comprensión verbal y escrita, el razonamiento espacial, la memoria, la concentración mental y la destreza manual. Entre lo negativo me quedo con mi situación actual; con quince años tenía la plena convicción de que a la edad de veintitrés sería una psicóloga de prestigio, una mujer totalmente independiente, con su propia casa pero casada y con un hijo, creía que las cosas serían fáciles si daba el cien por cien de mí en mi vida académica. Pero nada más lejos de la realidad, han pasado diez años y sigo imaginándome mi futuro, ahora me veo con treinta y tres años trabajando como empresaria para llevar adelante mi chalet, mis hijos y mi marido, una mujer independiente y un ejemplo a seguir para el resto. En resumidas cuentas, sigo atrapada entre mi vida real y mi vida imaginaria. Sin embargo, no tiro la toalla, sigo convencida de que mi futuro será mil veces mejor que mi presente. Confío en la capacidad de los españoles para superar esta maldita crisis que lleva implantada en nuestros hogares cerca de cinco años. Confío en mi suerte y, sobre todo, en mi inteligencia que algún día hará que deje de ser una mujer atrapada por las circunstancias.
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jueves, 6 de febrero de 2014
sábado, 25 de enero de 2014
MALA ORTOGRAFÍA
Cometer faltas ortográficas para escribir más rápido y ser más escueto no significa abreviar.
Este fenómeno comenzó en el ya desaparecido Messenger y en los primeros teléfonos móviles donde los sms estaban a la orden del día, manía que se ha convertido en tradición global. Pocos somos los que aún mantenemos una ortografía legible en las redes sociales y/o Whatsapp. Las buenas costumbres se han ido a pique y el vocabulario correcto de las personas a nivel mundial se ve menguado por una absurda costumbre que provoca, en la mayoría de las veces, que tengamos que sacarnos un doctorado para comprender los mensajes y comentarios que recibimos cada día a través de los diferentes dispositivos electrónicos. ¿Hemos olvidado escribir? Puedo llegar a entender las abreviaturas sin sentido, verbigracia, poner la letra "x" en lugar de la preposición "por", pero combinar "a ver" con "haber" y formar la errata "Haver"/ "aber" o modificar la frase hecha "Hola, ¿qué tal estás?" surgiendo "olawapa k aseh su primah" me parece un insulto directo al diccionario de la Real Academia Española y, en especial, a mi persona como ser inteligente que creo que soy; una falta de educación que, hoy por hoy, muy pocos reconocen como tal ya que lamentablemente la tecnología de comunicación está ayudando en el crecimiento de esta involución lingüística del ser humano.
Esta burda manía se ha visto acentuada a raíz del invento de Twitter, un portal que limita los caracteres a 140 obligando a los usuarios a abreviar sus oraciones al máximo cometiendo inevitablemente faltas ortográficas garrafales que provocan la desintegración de las retinas. Desde aquí hago un llamamiento a los señores del pajarito azul para que doblen el número de caracteres de forma que permita a otros idiomas explayarse más en su lenguaje.
Asimismo, me dirijo a todas aquellas personas de habla literaria paupérrima a que comiencen a cuidar su ortografía y respeten la inteligencia de los demás, porque la forma de escribir influye a la hora de responder o no. Yo, desde ya, informo de que no voy a responder comentarios, mensajes e emails que se caractericen por su falta de cultura. Porque se puede abreviar, pero no abusar.
lunes, 13 de enero de 2014
SOBRE TU TUMBA
Anochece en este paraje insólito que poco me tiene acostumbrada. Mi sombra va desapareciendo ante la atenta mirada de mi alma enfermiza que hunde sus pies en la tierra mojada. Sobre tu tumba descansa las vísceras de tu eterna amante. Sesos esparcidos por toda la lápida te reciben con todo su hedor .
Una pistola recién usada yace inmóvil en la arena húmeda de tu alcoba y una mano estremecedora se va deslizando por las pequeñas raíces del árbol centenario que vigila tu estancia. Comienzan a caer las primeras gotas del otoño y con ellas la tierra va enterrando el cuerpo sin vida de tu amor que se hunde en un barrizal de sangre. Aquí estoy yo, hacha en mano desprendiendo los miembros de su cuerpo para hacer más ameno su entierro y aprovechar el espacio de tu lecho de muerte.
Acompañada por el sonido de los huesos quebrajados de mi afilada herramienta y el silencio sepulcral que caracteriza este momento, me dispongo a unir cada miembro como si de un puzzle se tratase. Coloco los brazos en cada esquina. Las manos las junto con las muñecas. Las piernas las deposito en la parte inferior del agujero negro. El tórax lo encajo en el centro de las piezas. Los pies me los llevo de recuerdo. Y para terminar, la cabeza la posiciono en la parte superior mirando al cielo, para que lo primero que vea sea mi cara de satisfacción y tranquilidad. ¡Y ya está casi todo hecho! Sólo queda mostrarte el trabajo que me ha costado tanto realizar.
Ahora veo la vida de otro color, quizás de un tono rojizo intenso, pues las salpicaduras de mi obra de arte penetraron en mis pupilas. Recojo la pistola testigo del fatal desenlace, y me dirijo al coche. Abro el maletero y con una gran sonrisa te doy la bienvenida a lo que será tu nuevo hogar.
Acompañada por el sonido de los huesos quebrajados de mi afilada herramienta y el silencio sepulcral que caracteriza este momento, me dispongo a unir cada miembro como si de un puzzle se tratase. Coloco los brazos en cada esquina. Las manos las junto con las muñecas. Las piernas las deposito en la parte inferior del agujero negro. El tórax lo encajo en el centro de las piezas. Los pies me los llevo de recuerdo. Y para terminar, la cabeza la posiciono en la parte superior mirando al cielo, para que lo primero que vea sea mi cara de satisfacción y tranquilidad. ¡Y ya está casi todo hecho! Sólo queda mostrarte el trabajo que me ha costado tanto realizar.
Ahora veo la vida de otro color, quizás de un tono rojizo intenso, pues las salpicaduras de mi obra de arte penetraron en mis pupilas. Recojo la pistola testigo del fatal desenlace, y me dirijo al coche. Abro el maletero y con una gran sonrisa te doy la bienvenida a lo que será tu nuevo hogar.
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martes, 17 de diciembre de 2013
EL AÑO QUE VIENE
Siempre ha sido una mujer optimista, una madre luchadora y una esposa inconformista, jamás ha perdido la sonrisa y siempre tiene unas palabras de ánimo para todo aquél que las necesite. Es una persona radiante, inteligente y muy especial. Lleva una vida muy humilde, dedicada a su familia y a su trabajo como cajera en un supermercado. Sin embargo, no siempre había sido así.
En su juventud había gozado de privilegios; llegó a montar un imperio de la nada, se rodeó de altos cargos y regalaba billetes de quinientos euros como si se tratase de calderilla. Disfrutó al máximo de su dinero; coches de lujos, palacetes, viajes, fiestas, todo lo que un millonario puede permitirse y más. Creyendo que su fortuna seguiría creciendo gracias a la multitud de empresas que formó, olvidó lo más importante; ahorrar para las vacas flacas. Pronto su liquidez se vería sumergida en estafas, demandas e hipotecas. Se quedó sin nada, pero su sonrisa permanecía intacta en su mirada. Prometió a su persona resurgir de las cenizas y construir un nuevo imperio, pero aquella vez la vida no se lo pondría fácil. Durante años luchó a destajo por alcanzar lo que un día fue, pero todo eran malas noticias y estaba dejando pasar sus mejores años. Contra todo pronóstico optó por un plan B; formó una familia. Se casó con un humilde carpintero, tuvo dos hijos preciosos y acabó trabajando en un supermercado. No era lo que esperaba, pero era feliz con su nueva y diferente situación.
Hasta el día de hoy, y con el optimismo aún arraigado a su ser, no había perdido la esperanza de regresar a sus raíces y así poder bendecir a su familia con una vida mejor. Seguía trabajando en la más absoluta intimidad, su propósito era recuperar su antiguo poder adquisitivo a través de juicios y demandas a proveedores y trabajadores, los cuáles en su día se aprovecharon de su buena voluntad. Había puesto toda su ilusión en el 2013, estaba confiada y daba por hecho que alcanzaría sus objetivos, pero nada más lejos de la realidad. Las sentencias fueron negativas. Pronto llegarían las demandas contra ella exigiéndole los gastos de abogados y procuradores. Su marido se quedó parado, y a ella le había reducido la jornada con su respectivo sueldo. Jamás imaginó que llegaría al extremo de pedir ayuda a sus padres y amigos. Un día lo tuvo todo, y hoy no tiene nada. Únicamente le queda el amor de su familia y los agradecidos euros que recibe al mes.
A pesar de las dificultades por las que ha tenido que atravesar durante sus últimos años, continúa manteniendo un pensamiento positivo y sigue confiando en su capacidad de superación. Está decidida en crear otro imperio para que su familia pueda conocer lo que un día fue y estén orgullosos de su persona, porque el último ciclo ha sido para olvidar, pero el año que viene...
lunes, 9 de diciembre de 2013
TÚ
En Mijas Costa, a lunes 9 de diciembre de 2013.
No pretendo analizarte, aunque te encantaría. Te encantaría decirme que no acerté en nada, que sigues siendo esa persona impredecible, inalterable y misteriosa de la que todos hablan.
La incapacidad de aquellos que temían desafiarte te hacían sentir fuerte, impasible. Disfrutaste en todo momento de tu invulnerabilidad. Te alimentaste de la debilidad de tus renegados y adornaste tu vida con vanidad, sin embargo, las consecuencias de tu comportamiento te producía un gran vacío a largo plazo. Nadie era capaz de pulir ese diamante en bruto que permanecía incrustado bajo capas y capas de hormigón. Quisiste impedir tu caída al abismo enfundándote en una armadura, por lo creaste tu propia filosofía hedonista olvidando tu verdadero anhelo, la llegada de ese día en el que derriben el escudo que te protege en todas las batallas. Día tras día te enfrentabas a mentes demasiado simples, predecibles, monótonas, humanas al fin y al cabo, de las cuales no te suponía ningún esfuerzo salir airosa. No cambiabas de estrategia para solventar los conflictos y reías de tus hazañas poco enriquecedoras.
La incapacidad de aquellos que temían desafiarte te hacían sentir fuerte, impasible. Disfrutaste en todo momento de tu invulnerabilidad. Te alimentaste de la debilidad de tus renegados y adornaste tu vida con vanidad, sin embargo, las consecuencias de tu comportamiento te producía un gran vacío a largo plazo. Nadie era capaz de pulir ese diamante en bruto que permanecía incrustado bajo capas y capas de hormigón. Quisiste impedir tu caída al abismo enfundándote en una armadura, por lo creaste tu propia filosofía hedonista olvidando tu verdadero anhelo, la llegada de ese día en el que derriben el escudo que te protege en todas las batallas. Día tras día te enfrentabas a mentes demasiado simples, predecibles, monótonas, humanas al fin y al cabo, de las cuales no te suponía ningún esfuerzo salir airosa. No cambiabas de estrategia para solventar los conflictos y reías de tus hazañas poco enriquecedoras.
Tú, que tan segura estabas de ti misma ahora comienzas a dudar. Recuerdas porqué te enterraste viva en lo más profundo de aquella roca; huías de los verdaderos retos que te nutrían, los más dolorosos, esos mismos que de forma inconsciente, o no, echas de menos.
No eres tan fuerte como piensas, no eres tan diferente como creen; compartes ese estado emocional que todos tenemos, miedo. Miedo a conocer algo más complejo que esos rumiantes a los que estás acostumbrada, miedo a no saber cambiar de táctica y que consigan despojarte de toda esa armadura que llevas incrustada en tus entrañas. Temes perder tu orgullo y valentía, temes volver a ser débil.
Hasta hoy permanecías impune a la espera de una mente que lograra desnudar tus pensamientos, un ser inteligente que rozara suavemente tus más íntimos deseos.
Como una suave brisa que consigue penetrar por las ranuras de tu yelmo llegué yo, inesperada, activadora de tus miedos, dispuesta a desmontar tus sueños, tus barreras, vencerte en tu propio juego. Ahora no sabes defenderte, pero tampoco haces nada por vencerme. Estás perdiendo esta partida, y ebria de confusión dejas entrever tus cartas. Quieres respirar sin tener que tragar espinas envenenadas.
Como una suave brisa que consigue penetrar por las ranuras de tu yelmo llegué yo, inesperada, activadora de tus miedos, dispuesta a desmontar tus sueños, tus barreras, vencerte en tu propio juego. Ahora no sabes defenderte, pero tampoco haces nada por vencerme. Estás perdiendo esta partida, y ebria de confusión dejas entrever tus cartas. Quieres respirar sin tener que tragar espinas envenenadas.
Tú, que anhelas ser libre. Yo, que encontré la llave para liberarte. Tu cuerpo se estremece. Sabes que ha llegado el momento. Te plantas frente al espejo. Te observas. Te analizas. Sueltas un par de lagrimitas de felicidad y gritas: ¡Sí, por fin soy capaz de amarme a mí misma! Sales por la puerta de casa con una gran sonrisa, y por primera vez en tu vida paseas acompañada de la mano de tu autoestima.
Positiva Dimensión



