lunes, 24 de octubre de 2011

HUIR



Llegó un punto de inflexión en su vida.
- ¡No aguanto más! – Gritó sin más oscilación. Había sobrepasado el umbral de su paciencia, todo le irritaba y nada le satisfacía.

Suspensos, rupturas, discusiones, fracasos y demás adversidades oprimían su persona. La falta de energía se apoderó de él y el desasosiego se había convertido en una pieza imprescindible en su vida. Dejó atrás todos sus triunfos e ilusiones; su carrera, su trabajo, su afición por el deporte, las fiestas con sus amigos, en definitiva, olvidó vivir.
Se encerró en su habitación con una botella de ron y las lágrimas comenzaron a caer.
-¡A la mierda todo! ¡Necesito huir de aquí! – Su mente repetía y repetía.

Y así pasaba los días, aislado, autodestruyéndose con alcohol y maría.
Mientras su mundo avanzaba él permanecía congelado en el tiempo, sin evolucionar, quieto, tan sólo el cantar de las golondrinas le recordaban que seguía en el mundo real.
- Ten fe – Le susurró una voz aterciopelada. – Ten fe y todo irá mejor.
Acongojado se levantó de las congeladas baldosas de su cuarto y buscó aquella voz por todas las estancias de su casa; miró debajo de la cama, rebuscó dentro del armario, se asomó detrás de la puerta, observó por la ventana pero nada, no había nadie, ni un solo indicio de la procedencia de aquella voz.
- ¿Será verdad que existe algo sin una base empírica? ¿Por qué no creer en hechos inexplicables? ¿Por qué no tener esperanza? – Se preguntaba mientras aún asimilaba lo sucedido entre aquellas cuatro paredes blancas.
Abrió la puerta de la entrada y descalzo comenzó a caminar por el frío asfalto. Aceleró sus pasos. Echó a correr, quería huir de allí. Quería huir de él mismo.
- Tanto tiempo malgastado por mi incompetencia y por no haberme ocupado en conocer mi interior que perdí todo cuanto quería por no ser paciente y no saber actuar. – Pensaba cuando comenzaron a caer sus primeras lágrimas de felicidad.
- ¡Creí que todos estaban en contra mía pero era yo mi único enemigo! – Gritaba mientras sus pies ensangrentados lo llevaban al camino destinado.

Y llegó, llegó a su destino, la playa. Introduciendo su cuerpo en las frías aguas del mar comprendió que no debía huir, que no debía lamentar sus fracasos sino aprender de ellos y utilizarlos para alcanzar nuevas metas, porque la felicidad no se encuentra en los demás sino en uno mismo siempre y cuando se tenga fe.
Empapado regresó tras sus pasos y de nuevo se encontraba en su habitación pero esta vez rodeado de todos sus seres queridos y narrando la experiencia que le había llevado a creer de nuevo en él. La sonrisa volvió a su rostro y la energía recorrió todo sus sentidos. Ya no había opresión ni hostilidad, sólo tranquilidad y paz.

martes, 11 de octubre de 2011

LA ILUSIÓN

Sí, siempre luché por lo que quise, luché por superarme cada día.
Todo en mi vida representaba un reto para mí; los estudios, el surf, la familia, los amigos. Nada ni nadie podía seguir mi ritmo, era yo contra las adversidades. Mi energía era insuperable, mi motivación incomparable y mi capacidad de superación inalcanzable, así era yo, cazadora de notas y domadora de olas.
Ebria por el éxito rotundo de mi persona comencé a divagar por el camino que me marqué en un principio, comencé a desviarme y tomar rutas que no me llevaban a ningún sitio en concreto. Me perdí. Así era como me encontraba, perdida en un mar de fiestas y olvidos. Olvidé todo por lo que había luchado. Olvidé mis objetivos, mis proezas, mis ganas de avanzar y arrebatar el primer puesto a esos anónimos. No era la misma, no comprendía qué era lo que me estaba sucediendo. La apatía comenzaba a hacer estragos en mi futuro. Necesitaba ayuda, alguien que encendiera la mecha que yo me encargué de apagar.
- ¡Te necesito! – Gritó mi subconsciente aún vivo gracias a su esperanza.
- ¡Ey, despierta de una vez! No desperdicies tus capacidades y vuelve a luchar por lo que realmente amas, el surf. – Me dijo mi Pepito Grillo personal.

¡Esa era la clave! Sólo necesitaba alguien que me motivase, que me recordase que tengo mucha valía y que con perseverancia y mucho esfuerzo volvería a ser la de antes, a ser yo. Mis triunfos regresaron, mi motivación se multiplicó por tres y mi satisfacción personal aumentó más de lo esperado. Volví a cazar notas y domar olas. Sí, me siento bien. Cuando vuelve la ilusión todo va mucho mejor; no hay nada imposible, no hay batallas perdidas, sólo guerras que quedan aún por ganar.

A petición de mi amigo Ra. 
Tema: recuperar la motivación por antiguas virtudes/ hobbies

martes, 27 de septiembre de 2011

ESA SENSACIÓN

Aún recuerdo esa sensación placentera, nada ni nadie en mi cabeza. Cada día lo vivía como si fuera el último; sonrisas por doquier y callejeo a tutiplén. Me sentía poderosa. Creí ser invencible e inmune a cualquier ataque emocional. Parecía otra; feliz, dinámica, estable y sociable. Sí, disfrutaba de mi persona y de la compañía de mis allegados.
Como en toda evolución personal ese estado no iba a durar para siempre, alguien penetró en mi mente; me ilusioné, me centré en él y caí en el olvido para ese individuo. Volvieron las lágrimas, las frustraciones, la impotencia y ese maldito contrafáctico. Me dije que no volvería a pasar y pasó. Una vez más me dejé derrotar por la impaciencia.
¡Cuándo aprenderé! ¡Cuándo me daré cuenta de que sólo yo puedo hacerme feliz!
Pasaron las semanas y mi energía había disminuido, volvía a la misma rutina tediosa que me había acompañado todos estos años; encerrada entre cuatro paredes pensando y pensando cómo solucionar algo que ya no estaba en mis manos. Tanto pensar hizo que abandonara el ejercicio físico, que desapareciera para el resto de la humanidad, que olvidara cuánto amaba el mar y la playa, que olvidara volver a ser yo. Pero no penséis que la caída fue tan grande como antaño, esta vez me levanté del suelo más rápidamente. Estaba de pie pero de nuevo tenía que subir los escalones que escalé con anterioridad, de nuevo tenía que volver a alcanzar todo lo que ya había conseguido.
Lo siento, siento caer en los mismos errores de siempre, siento hacerme daño y siento autoengañarme. ¡Joder, seré gilipollas! ¡Abre los ojos de una puta vez! ¡Aaaaarggggg!
¡Al fin! Vuelvo a sentir esa sensación, nada ni nadie en mi cabeza, sólo rabia y ganas de seguir luchando, ganas por alcanzar la meta que me propuse en fin de año; alcanzar la felicidad. Sé que lo conseguiré, aunque nadie confíe en mí demostraré que no soy una pardilla sin aspiración en la vida, no soy una más del montón de los ignorados. Soy M.

martes, 2 de agosto de 2011

ESTA PUTA REALIDAD

Esta puta realidad

¡Joder! ¿Es que soy la única que se da cuenta de que soy la persona idónea para entrar en vuestras vidas? Sí, paso de eufemismos y honestidades. Me encanto. Soy única en mi especie, buena persona, vivaz, directa, responsable, realista, educada, atenta, centrada, coherente, y así puedo pasarme toda la entrada y me faltaría espacio. Soy quien soy porque no podría ser otra ya que sería menos de lo que soy ahora. Y sí, he de reconocer que antes no era yo, mi vida me parecía patética, monótona y me rendía a los pies de cualquier individuo que me pronunciara cuatro palabras bonitas y ¿por qué no? Palabras subidas de tono. Sí, así era yo de simple ¿y qué? Todos lo sois y yo no me he quejado hasta ahora, pero ha llegado el momento de poneros los puntos sobre las ies.
Este último año me ha servido para valorarme a mí misma, para dejar atrás las ilusiones y cobardías, los defraudes y mentiras. Me ha servido para saber quién tiene derecho a compartir mi presencia y quién ha de decir adiós a mi persona. No toleraré más esa falta de valoración hacia mí, simplemente desapareceréis de mi vida porque me transmitiréis indiferencia. Vuelvo con la misma retahíla de las semanas anteriores; si queréis estar a mi lado demostrármelo con hechos y dejaros de tanta verborrea.
- ¡Oh señor, dame fuerzas para aguantar a esta sociedad tan vacía de empatía!
Sí, rezo por todos vosotros. Rezo para que cambiéis poco a poco y abráis la mente como lo hice yo. Dejaos de amigos de conveniencia porque serán los mismos que os den de lado cuando realmente los necesitéis. Dejaos de sonrisas falsas y lágrimas de cocodrilo porque ya nadie os cree, yo desde luego dejé de creer en todos vosotros. Dejaos de gilipolleces y abrid vuestro corazón a quién de verdad se lo merece, a quién por las noches piensa en vosotros y por las mañanas tenéis noticias de ellos. ¡Dejaos de tanta hipocresía! Dad la oportunidad a vuestro Yo de salir a la luz y comprenderéis cada una de mis palabras. Me da igual si pensáis que mi ego ha absorbido a Melodi, yo soy feliz así y cada día ira desapareciendo los resquicios de esa chica que conocisteis hace tiempo; acostumbraos a mí porque no habrá nadie más que sea capaz de deciros esta puta realidad.

miércoles, 1 de junio de 2011

MIEDO

¿Sabes? Me da miedo conocerte, que me conozcas, que tenga ganas de besarte, que no quieras. Me da miedo que me beses y que me guste, sentirte, que me sientas. Me da miedo disfrutar contigo, querer ver tu sonrisa cada día, despertar con tus caricias y embriagarme con tu dulce aroma. Tú me das miedo en sí. Me aterra reflejarme en tus ojos, perderme en el negro de tus pupilas y no saber decir lo adecuado antes de que te vayas y yo me quede, ver como subes a ese avión sin tan siquiera haber intentado retenerte, convencerte. Tan sólo bastaría una palabra convincente para demostrarte que todo te lo puedo dar si te quedas. Sin embargo, te dejo marchar, no considero que valga tanto la pena para cambiar el destino que tenías preparado, no valgo tanto para desmontar tu vida en tan sólo siete días. No tengo nada mejor que ofrecerte. No quiero acabar haciéndote daño si te quedas. Nos despedimos tristemente y te vas alejando. Te pierdo de vista. Deseo gritarte, gritarte que te quedes conmigo, pero no lo hago. Me quedaré con la duda para siempre de qué hubiera pasado. Quizás hubieses dado media vuelta con tus maletas y llorando de alegría me hubieses abrazado, o tal vez hubieses seguido tu destino como ahora.
Te imagino subida en el avión mirando por la ventana con ojos melancólicos, recordando esos días de sol, mar, risas, besos y caricias, esperando hasta el último instante verme correr por el pasillo para impedir que te vayas en ese vuelo, pero eso no sucede. Cierran las compuertas. Despega el avión y te vas, te vas igual que viniste.
Desde esta jaula con barrotes de cristal veo volar a ese pájaro metálico que te lleva sentada entre sus tripas, que te aleja de mí, que me hace suspirar, que me hace arrepentirme por no arriesgar. ¡Maldita sea! ¡Por qué no fui capaz de pedirte que te quedases! Dejé de ver el avión. Te marchaste de verdad. Me doy media vuelta y comienzo a llorar. Camino con desazón para salir de aquel baúl que encierra mi último recuerdo más triste, verte marchar, arrepentirme de nuevo cuando ya no puedo rectificar.
Mi mundo está lleno de arrepentimientos, de contrafácticos. Os preguntaréis porqué nunca arriesgo cuando no tengo nada que perder, pero no lo sé ni yo, quizás sea miedo. Miedo a sentir demasiado y perder mucho más. Miedo a obtener una respuesta negativa y no saber cómo reaccionar. Miedo a que me vean llorar por primera vez y tirar por la borda todos mis años de frialdad. Quizás prefiera permanecer helado antes que morir derrotado por lanzas que atraviesan mi corazón descongelado.

Miedo, le llaman a preferir perder antes que luchar y vencer. Miedo es mi único pecado.